El poeta Quevedo

Este es un blog creado para hablar de la vida y de la obra de Quevedo. Como introducción voy a hablar de la época en que vivió, teniendo en cuenta los aspectos históricos económicos y sociales de España en esa época.
Hablaré de la bibliografía de Quevedo, de su obra poética y la repercusión que tuvo Quevedo posteriormente.

lunes, 23 de abril de 2012

Las dos grandes figuras del conceptismo son Quevedo y Baltasar Gracián.
Baltasar Gracián y Morales (Calatayud, 8 de enero de 1601-Tarazona, Zaragoza, 6 de diciembre de 1658) fue un escritor español del Siglo de Oro que cultivó la prosa didáctica y filosófica. Entre sus obras destaca El criticón—alegoria de la vida humana— que constituye una de las novelas más importantes de la literatura española.  Su producción se une a la corriente literaria del conceptismo. Forjó un estilo construido a partir de sentencias breves, muy personal, denso, concentrado y polisemico, en el que domina el juego de palabras y las asociaciones ingeniosas entre estas y las ideas. El pensamiento de Gracián es pesimista, como corresponde al periodo barroco. El mundo es un espacio hostil y engañoso, donde prevalecen las apariencias frente a la virtud y la verdad. El hombre es un ser débil, interesado y malicioso. Buena parte de sus obras se ocupan de dotar al lector de habilidades y recursos que le permitan desenvolverse entre las trampas de la vida. Para ello debe saber hacerse valer, ser prudente y aprovecharse de la sabiduría basada en la experiencia. Incluso disimular y comportarse según la ocasión.
Gracián dedicó grandes esfuerzos a elaborar un tratado de estética literaria barroca: la Agudeza y arte de ingenio, que refunde una versión anterior titulada Arte de ingenio, tratado de la agudeza. Allí teoriza sobre el «concepto» y propone una nueva retórica basada en la praxis barroca que se distancia, en parte, de la tradición aristotélica de la Poética, pues su análisis está fundamentado en textos, que a su vez ejemplifican una clasificación de los distintos tipos de agudeza de su propia invención.
Con la Agudeza y arte de ingenio Gracián escribe su definitiva estética literaria barroca. Se trata de un tratado de retorica en el que se analizan las figuras literarias dominantes en su época.
Esta obra supone el comentario definitivo acerca del concepto y también una teorización de su propia producción literaria anterior y posterior, y de la de sus contemporáneos. No es una retórica más, pues su análisis del hecho literario parte de los ejemplos extraídos de los textos, que en esta versión se amplían considerablemente, y no de una preceptiva previa.

miércoles, 18 de abril de 2012

Quevedo y el conceptismo

            El conceptismo es una tendencia literaria del Barroco que se basa en la asociación ingeniosa entre palabras e ideas. Se caracteriza por la concisión de la expresión y la intensidad semántica de las palabras, que se cargan de significados, adoptando varios sentidos. De este modo aparece el lenguaje polisémico. Los recursos formales más usuales son la elipsis, la disemia, la polisemia, la antítesis, el equívoco, la paradoja, la paranomasia y la dilogía. Es estilo conceptista se hace lacónico y sentencioso. Para dificultar el mensaje, el conceptismo opta por concentrar el máximo pensamiento en el mínimo de forma y escoge prioritariamente la prosa. El conceptismo se funda en la agudeza del ingenio. El autor más destacado que siguió esta corriente fue Quevedo.
                        Dentro de su obra encontramos poesía, prosa y algunas traducciones. La obra poética de Quevedo consta de novecientas poesías. Los poemas son de tipo morales, satíricos, amorosos, religiosos, etc; e introducen la misma variedad en las formas: sonetos, canciones, epístolas, romances... En términos generales, su obra poética se puede dividir en tres grupos: las poesías de tono grave e intención doctrinal, las poesías amorosas y las poesías satíricas.
  • Entre las primeras encontramos las composiciones de asunto ascético, en las que desarrolla el desprecio de las falsas apariencias, la fugacidad de la vida terrenal, la caducidad de los bienes materiales; en definitiva, las ideas acerca de la muerte y el desengaño. Quevedo se expresa a través de un profundo y doloroso pesimismo.
  • En las poesías amorosas, el esteticismo y el ingenio retórico sustituyen a las reflexiones sobrias y austeras de su poesía moral. Por ejemplo, el magnífico”Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra...”
  • En sus composiciones satírico-burlescas se tratan temas que van desde los asuntos más graves a los más insignificantes. Emplea el metro corto con versos endecasílabos. Quevedo extrema el conceptismo por medio de juegos de palabras, dilogías y antítesis. Dentro de este grupo son muy conocidos los poemas dedicados a Góngora, como el que describía su nariz.
En su obra Quevedo transmite la dualidad propia de su carácter: por una parte un tono grave y moral y por otro un tono humorístico. Es en Quevedo en quien mejor se comprueba el tema del desengaño y también descubre la verdad indiscutible de la muerte.
Lo más original de su obra radica en el estilo. Es amigo de la concisión, de la elipsis y del juego de palabras mediante el abuso de la anfibología. Era muy amante de la retórica. De léxico muy abundante, creó muchos neologismos. En su sátira se acerca a veces a la estética del expresionismo al degradar a las personas mediante la reificación y a la animalización. Realizó un cancionero petrarquista casi perfecto. Destacan sus sonetos metafísicos y sus salmos, donde se exponen su más íntimo desconsuelo existencial. El cauce preferido para la abundante vena satírica de la que hizo gala es sobre todo el romance, pero también la letrilla.


 

lunes, 16 de abril de 2012

Obra no poética de Quevedo

OBRA NO POETICA DE QUEVEDO



Redacta hacia 1604 su primera gran prosa: la Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos, exemplo de vagamundos y espejo de tacaños.

   Esta novela picaresca narra cómo Pablos, hijo de delincuentes, congenia con Diego Coronel, joven noble, a quien sirve en el pupilaje del licenciado Cabra, pasando hambre. En la Universidad de Alcalá sufre gamberradas estudiantiles y las devuelve. Regresa a Segovia al morir su padre ajusticiado.




    En la segunda parte encuentra un maestro de esgrima, un poeta y un ermitaño jugador. Su penoso tío, Alonso Ramplón, le entrega la herencia. Vuelve a la Corte. De camino, un hidalgo apicarado le alecciona para manejarse allí.

   Mendiga en la tercera parte, hasta que un alguacil lo lleva a prisión, de donde sale a buscar matrimonio. Camela a una doncella, que resulta ser prima de su antiguo amo Diego Coronel, que lo descubre. Huye a Toledo con un grupo de cómicos y se hace galán de monjas. Escarmentado, marcha a Sevilla, donde mata un alguacil. Con una ninfa pasa a América, prometiendo segunda parte.

   El Buscón pertenece a la picaresca, aunque suprime la moralización. A su autor le repele que el pícaro ascienda socialmente.
De 1605 data el primero de sus Sueños:

   El Sueño del Juicio narra la resurrección de los muertos, que responden de su vida. Es una sátira contra profesiones o estados sociales: juristas, médicos, carniceros... Desfilan Lutero, Mahoma y Judas.

   En 1607 redacta el Alguacil endemoniado, en que el Licenciado Calabrés dialoga con un diablo encarnado en un alguacil.

   Poetas, enamorados, mercaderes, jueces y mujeres habitan el infierno que el diablo describe.

   En el Sueño del Infierno (1608) rechaza la senda de la virtud y sigue la ancha, entre jueces, hipócritas, mujeres, eclesiásticos, soldados, boticarios...

   Los diablos reparten castigos a carniceros, hidalgos, tintoreros, cornudos, zurdos, taberneros, poetas, alquimistas, astrólogos... Reaparecen Lutero, Mahoma y Judas.

   Posterior es El mundo por de dentro (1610)

Nuestro autor seguía un movimiento que aunaba cristianismo y herencia clásica, especialmente la de Séneca: el neoestoicismo, reflejado en su correspondencia epistolar con el flamenco Justo Lipsio (†1606)

España defendida (1609), escrito político contra una Europa hostil, erudito e histórico, con citas griegas y hebreas, infrecuentes en su época.
Entre 1613 y 1616 sirve en Sicilia al Duque de Osuna, lo que le hizo ganar en 1617, el hábito de Santiago. Sigue en Nápoles al servicio del duque. Se ignora su papel en la conjuración de Venecia
En España escribe la Política de Dios y Gobierno de Cristo, probablemente en 1619. Este tratado político, motivado por sentencias evangélicas, expone la doctrina para un rey justo, sin intrigantes ni malas influencias. Manuscrita hasta el reinado de Felipe IV, se la dedicará en 1626.

   Su prosa satírica se proyecta en las Cartas del caballero de la tenaza (h.1620), inéditas hasta 1627.

   Refleja su experiencia italiana en Mundo caduco y desvaríos de la edad, entre 1620 y 1622. De 1621 son los Grandes anales de quince días, crónica del comienzo de Felipe IV en el trono.
   Entre las grandes obras de estas fechas destaca el Sueño de la muerte (1621), última sátira de esta serie, dedicado en 1622.

   El sueño de la muerte y el Marqués de Villena en la redoma es una visión: reúne a diferentes médicos, boticarios y cirujanos, seguidos de habladores. A continuación, la Muerte presenta personajes alegóricos: el Dinero, la Envidia, diversas Muertes, o personajes folclóricos y populares: de Juan del Encina a Pero Grullo, entre los que figura Enrique de Villena, que niega ser marqués y conoce la muerte de Felipe III y la relativa paz de Europa. Una frase cierra el sueño de manera abrupta.
 
Los comienzos de Felipe IV le ofrecen oportunidad de medrar en la Corte. El Conde Duque de Olivares supuso una alternativa al Conde de Osuna.

   Quevedo apenas publica. El deseo de leerlo desemboca en ediciones no siempre autorizadas, que resultan hoy poco fiables.

   En 1626 escribe su Cuento de cuentos. Se imprimen varias ediciones de la Política de Dios y Gobierno de Cristo (1626), de El Buscón (1626) y de los Sueños y discursos (1627).
 
   El chitón de las taravillas (1630) es obra compleja, firmada por el licenciado, en que se alude a la política económica de Felipe IV y del Conde Duque de Olivares.

   En 1631 aparecen los Juguetes de la niñez con problemas de censura. Incluye obras festivas inéditas, como La culta latiniparla o el Libro de todas las cosas y otras muchas más, junto a otras conocidas, como el Cuento de cuentos o algunos Sueños.
   Satiriza el Para todos, de Juan Pérez de Montalbán, con la Perinola.

Aparece su traducción de San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota (1634) y sus obras neoestoicas comenzando con:
   La cuna y la sepultura (1634), que advierte de la muerte y la vanidad de la vida, mediante la doctrina de Séneca y del Evangelio. Glosa el Padrenuestro y apunta a la vida futura del alma.
   Redacta la Virtud militante (1634), impresa póstumamente, sobre cuatro pecados y cuatro calamidades de la vida, menos próximo al neoestoicismo.

   Obra capital será el Nombre, origen, intento, recomendación y descendencia de la doctrina estoica.
   Escrita en 1633, De los remedios de cualquier fortuna no se publica hasta 1638. Desde 1635 vive en La Torre de Juan Abad, ocupado en la Segunda parte de la Política de Dios, según el plan de la primera, entretenido en pasatiempos domésticos o gastronómicos.

Hacia 1636 concluye Quevedo su última gran prosa satírica, quizá de 1632: La hora de todos y la Fortuna con seso, inédita hasta 1650.


    Es, probablemente, su sátira más completa.


La prosa de Quevedo resulta compleja, por las distintas redacciones, ediciones, manuscritos y alteraciones en que aparecen, incluso con diferentes dedicatorias.

   Como técnica literaria usa la exposición o comentario a un texto, recurso heredado de las lecciones medievales. Se lee en Marco Bruto, la Política de Dios o Los remedios de cualquier fortuna, y, también, con variantes, en obras satíricas como La hora de todos y la fortuna con seso
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Vídeo de Francisco de Quevedo

lunes, 2 de abril de 2012

Biografia





Francisco de Quevedo y Villegas fue uno de los poetas, dramaturgo y narrador de la edad de oro más significativo. Nació en el año 1580 en Madrid y murió en el año 1645 en Villanueva de los Infantes. Provenía de una familia de la baja nobleza. Sus padres eran Pedro Gómez de Quevedo y Ana de Santibáñez. Su padre trabajó como secretario de la infanta doña María y de la reina doña Ana de Austria, y su madre fue dama de la reina y de Isabel Clara Eugenia, la infanta. Quevedo estudió en Toledo, en el instituto Imperial y en las universidades de Alcalá y Valladolid, donde estudió teología y artes. En el año 1605 aparecen unos poemas suyos publicados por Pedro de Espinosa en “Flores de poetas ilustres”, entre los años 1606 y 1613 escribe “Sueños”, “España defendida de los tiempos de ahora” y “Lágrimas de Jeremías castellanas”. En 1620 lo desterraron en su Torre de Juan Abad. En 1634 contrae matrimonio con Esperanza de Mendoza, que murió el año 1641. Fue atacado por autores contemporáneos como Lope de Vega debido a las burlas que hacia en sus obras.

*Los principales hechos de su vida que marcaron su personalidad:
   A los treinta y tres años sirvió en Italia, como consejero, al duque de Osuna, e intervino en la política de aquellos Estados, con grave peligro de su vida, en ocasiones. Al caer en desgracia el duque, fue desterrado a la Torre de Juan Abad.
 Un suceso no bien conocido, de índole política, hace que sea encarcelado (1639), en un calabozo de San Marcos de León, donde permaneció cuatro años. Un año después de ser liberado, murió en Villanueva de los Infantes (1645).

viernes, 30 de marzo de 2012

Contexto histórico

  Entre los siglos XV y XVII España se encuentró en su máxima expansión territorial. España estaba continuamente en guerra con otros países y se vio envuelta en una situación de gasto muy grande.
En el aspecto literario surgieron grandes autores y grandes obras reconocidas. Esta época  da inicio con “La Celestina” y se podría decir que finaliza con calderón de la Barca. Se tradujeron textos a otras lenguas. Esto hizo que se expandiera y se conociese por más países nuestra literatura.
En España, el peso de la Inquisición era muy grande, lo que hizo que resentirse la literatura, ya que bastantes de los intelectuales que vivían en nuestro país eran de origen judío y fueron expulsados de la península.
A finales del siglo XV se empezó a introducir en España una reforma de la religión, el erasmismo. Esta reforma pretendía la vuelta al cristianismo más puro, a la imitación de Cristo. La literatura se vió afectada por esta reforma. Esto es debido a que la religión formaba parte de la vida cotidiana. El Lazarillo de Tormes refleja algunos aspectos de esta reforma.
La lengua utilizada en España era el castellano. La gramática todavía no estaba bien definida y gracias a la imprenta, tenemos constancia de cómo era la escritura de la época. El año 1492 apareció la primera gramática castellana de Nebrija que la hizo pensando que la lengua castellana había llegado a la perfección.
RENACIMIENTO
El renacimiento comprende el siglo XV. Proviene de Italia y realizan la búsqueda de la perfección remontándose y cogiendo como guión las culturas clásicas. Los humanistas tenían conocimientos de la filología para poder traducir los textos antiguos. Era muy importante el saber y el hacer. Apareció un pensamiento crítico y con él aparecieron Galileo y Baco. En España este movimiento apareció más tarde que en Italia pero fue acogido con mucha fuerza.
BARROCO:
El barroco es el movimiento posterior al renacimiento. Su característica principal es el artificio, el engaño. Una de las obras que reflejan más claramente esta característica es “El discreto” de Gracián. Lo que diferencia en literatura al barroco con el renacimiento el principalmente el lenguaje. También cambian los modelos en los que se fijaban. Preferían los modelos de la Edad de Plata latina.
Con respecto a la política y la religión, el barroco fue un periodo conservador.